viernes, 11 de mayo de 2018

CONSUMISMO.




Comprar por comprar es la epidemia de nuestro tiempo. A causa, por cierto de la mala calidad de productos adquiridos a bajos precios, sometidos como estamos por el escaso poder adquisitivo de que disponemos.
Como ejemplo pondremos un par de zapatos: Una zapatería de clase media, de calidad óptima, si son de factura impecable, perfecto acabado que además son actuales este año, y dentro de un par de años lo seguirán siendo, nos pueden costar setenta Euros por término medio. Son zapatos muy aceptables y dignos; no obstante todos no pueden hacer este dispendio… Una familia, en la que no trabajan todos, hay que calzar y vestir a quizás tres niños en edad de crecer. Los pies de nuestros hijos deben calzar calidad para el crecimiento de sus pies, y esqueleto en general… ahí vamos, al igual que la higiene dental que sale asimismo del presupuesto familiar, y medicamentos que no paga la Seguridad Social…
Por ello, tenemos a padres y madres abocados a buscar, cuando ya es imprescindible, unos zapatos baratísimos para ellos mismos, que los hay, (10 Euros) en tiendas que, supuestamente, traen artículos de China, o de La India. ¿Cómo es posible? No hay  misterio ni milagro, es cuestión de política y economía internacional, como cuando los emigrantes españoles en Europa trabajaban,  y en España, el sueldo semanal era de 200 pesetas, tirando por lo alto, y ya en Francia o Alemania se percibían 1,350 semanales también. Pues lo mismo ocurre ahora: En La India, niños de ocho o diez años trabajan, quizás por cinco Euros al mes, y hacen jornadas de infinidad de horas, apenas comen miserables comistrajos, y para más INRI se les vienen los edificios encima, o se incendian, pero nosotros consumimos artículos a precios bajísimos.
Creo que no debemos sentirnos culpables por adquirir mercancía así elaborada, ya que ocurrió aquí con los niños aprendices del pasado, que por tres pesetas trabajaban diez horas y eran capaces de realizar trabajos impensables, y no exagero, que aún quedan algunos protagonistas  de estas lides. No significa que esté de acuerdo con esta política de negocios basados en pseudoesclavitud. Mi equivocado criterio, tal vez me dicta que mejor un trabajo (pobres niños sin infancia) que un abandono callejero y pandillero al albur de secuestros a la carta, o picando anzuelos rellenos de droga lanzados por infames mafias. No puedo juzgar qué camino puede ser el adecuado.
¿Qué considero consumismo? Es la epidemia de este tiempo, que es inevitable, pero nos autodestruye.  Producimos tanta basura y desperdicios que nos va a llegar a asfixiar. Aunque este problema viene dado por los actuales modus vivendi. Si vivimos alejados de nuestros trabajos y no tenemos coche no podemos desplazarnos. Hoy todo está lejos y la inmensa mayoría de familias poseen en la puerta de casa varios automóviles. En cada hogar tenemos un mínimo de dos tv que tienen una durabilidad de más o menos cinco años y no reparamos averías ya que no vale la pena… resulta carísimo reparar, así pues compramos nueva tv y desechamos la vieja, y ahí tenemos un país generando una cantidad de basura imposible de digerir. La basura nos invade. Ya enviamos gran parte de estos desperdicios: ordenadores, tv, lavadoras, y toda clase de aparatos existentes al tercer mundo, en donde a la naturaleza,  allí tan prodigiosa, nos la cargamos. Una vergüenza.
Y nos advierten los medios sobre el uso y abuso de las bolsas de plástico, pero ahí están, a pesar de que las pagamos. Es la dejadez de comprar por dos céntimos la bolsita para las compras, que es pecata minuta ante la avalancha de plástico, electrodomésticos, automóviles, y, tal vez lo peor de todo: la contaminación de las ciudades por  el exceso de tráfico, la nube tóxica que sobrevuela nuestras cabezas.




lunes, 7 de mayo de 2018

MI BODA.



Esa noche apenas dormí, no se casa una cada día,
   Cuando por fin amaneció allí tenía el maniquí con el traje de novia, blanco, largo, y con el tul “Ilusión”, y el tocado… la peluquera a punto de llegar, que me peinó fatal… pero en fin, a las doce llegué a la puerta de la iglesia con aquella bombonera por carroza con cuatro caballos (una cursilada hoy, pero el no va más en aquellos tiempos) Puede que aun se use…
Me acompañaba el padrino: tío Luis, que no recuerdo el motivo por el que no ejerciera  mi padre en aquella misión,  Años más tarde sí fue papá el padrino en la boda de mi hermana.
La madrina fue Manolita, hermana de Javier, el novio. Su madre delegó el  papel de madrina en su hija.
En la puerta de la Iglesia, San Nicolás, del Barrio del Carmen, ya esperaban todos impacientes e iniciamos la entrada en el templo… alguien llevaba mi cola, eran dos niños: Luis y Fran, que me obligaban a ir parando porque casi no se movían, y es que la costumbre americana de ensayar todo el acto  unos días antes, aun no se practicaba entre nosotros. Sonó la Marcha Nupcial de Mendelsshon a la entrada, y  la de Wagner al finalizar. No faltó el irritante  lanzamiento de arroz, pero el ramo lo conservé ya que por la tarde lo llevé al cementerio, a mi madre… y a fin de cuentas me equivoqué de tumba, aunque yo tenía claro que era para ella, y ella lo recibió con mi devoción y amor.

Detalles del atuendo:
El novio de gris marengo, el color de moda, camisa blanca, corbata gris plateado y negros los zapatos. Mi traje de novia, blanco, con patrón exclusivo que me ofreció una modista a cuyo taller asistí un par de meses, ayudando a coser dos horas, diarias, al salir del trabajo. Ella me cedió el patrón y me hizo las pruebas necesarias hasta que finalmente lo pude terminar de confeccionar en casa. La tela, de raso, fue un regalo de mi suegra.

No hicimos banquete, fue más bien un piscolabis: picoteo, dulces, licores y refrescos, y sobre todo la tarta de varios pisos. Éramos unos 150 entre familiares de ambas familias, amigos, vecinos, y compañeros de trabajo en Suiza, que animaron mucho el guateque.
Las fotos en blanco y negro quedaron en un álbum que hoy resulta una antigualla, pero qué queremos después de 55 años... y a saber en qué rincón se hallará… hoy son muchos los desaparecidos de los que nos acompañaron en esas horas risueñas en que todos creemos que la vida va a ser de color de rosa, pero ya aprendemos pronto que de ese color apenas hay esbozos en el mejor de los casos, ya que bien cierto es  que son muchos los calvarios que comienzan justo casi antes que la Luna de Miel.

A los quince días partimos hacia nuestro destino: pero ésa ya es otra historia.

lunes, 12 de febrero de 2018

El tiempo pasado y los cambios de mentalidad.



         He pasado por diferentes etapas de la vida, cambiantes formas de ver el mundo y sus problemas, las formas de pensar en todas sus variantes, avances y retrocesos. Durante muchos años se impuso un recato estricto que los nacidos en la época no podíamos percibir ya que ignorábamos cualquier forma de vida anterior. Nuestros mayores que lo sabían por haberlo vivido callaban a todo, no había libertad, el poder era dictadura. La mujer “femenina” era sumisa y obediente, a los padres en principio y, tras el matrimonio, al marido.
En general los hombres eran buenos, como maridos y como padres, no obstante, severos, ante todo con la mujer. Tengamos en cuenta que ellas podían venir embarazadas, y ello era tema a proteger. La honra de la familia estaba en juego… no así con los chicos, que si bien no era de buen tono preñar a la novia, curiosamente él no  perdía ni honra ni honor, incluso  no aceptando la obligación de casarse para evitar la vergüenza. Pero en gran mayoría los chavales accedían al matrimonio y a los siete meses nacía un hermoso bebé que las chismosas del barrio ya se encargaban de contar los meses transcurridos desde la boda, si bien eran siete meses, ya se sabe: sietemesino, si nacía a los cinco meses ya venían los ¡¡¡¡ooooooohhhhh!!!!!
Y los ¡¡¡¡¡¡¡aaaaaaaahhhhh!!!!!!, en fin, viejas historias que ya quedamos muy pocos testigos de estos simples avatares cuya veracidad algunos jóvenes de hoy ponen en duda, lo cual indica que cuando ya no estemos aquí para atestiguarlo, estas insólitas o simple anécdotas, se perderán en los profundos pozos del olvido.
Siempre quedará la Literatura.


miércoles, 13 de diciembre de 2017

DICIEMBRE Y NAVIDADES PROBLEMÁTICAS.

Entre el vecindario no sobrevuela precisamente la armonía, pero este ya es asunto baladí, porque a ver, que alguien me diga en qué lugar del mundo moderno y civilizado existe una comunidad de vecinos en que todo discurra sin altibajos. 

No lo encontraremos, ni aquí, ni en China, ni en Nueva york, por supuesto que no… jamás de los jamases. O sea que a mí me dicen: Sí mujer, que en Guatemala hay una comunidad de vecinos en la que viven tan en armonía que todos a una solucionan sus problemas y cuando se reúnen y acuerdan normas para el próximo año, preparan una cena colectiva y llevan todos, cada uno, un plato diferente,  alguno de ellos se hacen cargo del vino o refrescos.

También el postre corre a cargo de la vecina de la puerta 20 que tiene un talento especial para tartas monumentales y nos endulza la velada. El administrador viene invitado. El hombre se lo merece ya que suele traer buenas noticia… nadie debe nada, las cuentas de la administración salen siempre a devolver,  los perros no ladran, los vecinos, todos, se llevan bien con todos.

Y yo voy y me lo creo. ¿Alguien más lo cree?

Una comunidad de vecinos así de perfecta sería una mini utopía, y eso no esperemos que ocurra por ahora ni a pequeña ni a gran escala.

Aquí, en  nuestro vecindario de cada día, ocurre, precisamente todo lo contrario de lo que sería deseable, pero no me estoy quejando, ya he dicho en principio que es ley natural, que no hay un mundo sin dilemas, pero si hasta las familias mejor avenidas tienen sus desacuerdos, que suelen ser dilemas creados absurdamente por las más peregrinas necedades que mente alguna pueda imaginar.

Y ya a día de hoy:

Les deseo de todo corazón unas muy Felices Navidades, Feliz Año Nuevo y que todos los conflictos se resuelvan y podamos respirar tranquilos por un tiempo.¡¡¡ Soñemos!!!










viernes, 8 de diciembre de 2017

LOS CAMBIOS EDUCACIONALES: ANTEAYER, AYER Y HOY.

En la actualidad un hijo puede denunciar a sus padres de malos tratos por recibir de éstos una bofetada y ello puede ser causa de prisión para el progenitor, que visto desde el lugar que nos toca a los mayores suena a despropósito mayúsculo, a excepción, por supuesto, de temas abruptos o cerriles que merezcan un trato cauteloso, sí, porque ya se sabe: que de todo hay en la Villa del Señor.

Hubo un tiempo en que la esposa recibía una paliza del marido y más le valía no denunciar, ya que lo primero que oía del poli de turno era: Algo habrás hecho mal, -vuelve a casa y obedece-

   Pero éste es otro tema.

No hace demasiados años aun se podía ver algún papá o mamá soltando una palmada en el culete del niño revoltoso, palmada que por cierto lastimaba más a quien la daba que al crío, pero esto ya no sucede  nunca;  en la actualidad ya no vemos semejante escena. Los niños ya ni lloran, piden la luna y directamente: ahí la tienes pequeñín ¿qué más quieres?

Exacto, eso es el síndrome del emperador.


Quede claro que no reivindico en absoluto las palmadas en el culito de los niños, es más, me molestaría encontrarme otra vez, en estos tiempos,  con semejante escena.


Muy bien por una educación sin violencia, pero… que las  mamás no vayan a comerse a los profes porque su retoño ha sido reprendido, ya que con ello sólo lograrán empeorar la educación de su niño; no podemos quitar autoridad ni a profesores ni a padres o madres. No se debe enjuiciar ni encarcelar a papá o mamá por un bofetón, ya que se les desposee de su dignidad de padres y redunda en contra del niño, le convertimos en un desgraciado, así, directamente.


Debo advertir antes de publicar que no estoy segura de lo que comento y que de haber errores tolero que se me advierta, porque en realidad, a mí misma, este tema también me parece alucinante.



viernes, 24 de noviembre de 2017

El mendigo.


Las siete de la mañana y el calor ya insoportable ha comenzado a invadir la avenida. Amanece.
Tras haber tomado un café comienzo a despejarme  de la sofocante noche veraniega. Me interesa ver el trayecto del sol en esta nueva casa en la que resido sólo unos meses. Con mucha precaución para que nadie advierta mi desaliño de recién salida del sueño me asomo por una pequeña abertura  y  miro a la calle.
Antes de ver el sol le veo a él: el mendigo.
Parece ser que pasa la noche en el patio de enfrente de mi casa. Pero ya no voy a reivindicar ningún derecho para los sin techo. Es una batalla perdida.
Soy consciente de que la mayoría de ellos son felices así. Hay una historia detrás de  cada ser humano que ¿elige? vivir su vida ¿en libertad?
Detrás de otros,  quizás haya abandono por parte de familiares, o tal vez ellos han huido de sus casas en las que no soportaban la servidumbre de la convivencia.
He visto a este hombre entrar en tiendas de la zona y observo que le conocen,  suelen darle comida; cuando le dan dinero, cuentan, va directo al bar a por vino. Vale ¿Qué debemos pensar?  Es su vida y hace con ella lo que puede,  que es bien poco.
Se trataría de averiguar cuál ha sido el motivo que ha llevado a un ser humano a caer en la desidia y en el abandono. Diferentes motivos, por supuesto. La mayoría tienen perturbadas sus facultades mentales; están enfermos, pasan frío, o calor, y envejecen precozmente. La mala alimentación,  la soledad   y la maldad  de  determinadas  turbas los hacen susceptibles de ser vilmente masacrados. Los que así actúan son otra lacra, pero  mucho peor... Se hacen mayores, olvidan... pero crecen otros. Siempre hay niñatos que se regodean con el  vandalismo.
Observando a éste o a otros  mendigos arrastrando el daño de su miseria pienso, neciamente por supuesto, en qué sería transformarlos, tras un tremendo baldeo y desinfección, en personas bien limpias y bien vestidas. Soy consciente de que ellos están ya muy por encima de estas, para ellos, murgas.
¿Y si tienen razón?


domingo, 19 de noviembre de 2017

MANADAS Y MÁS MANDANGAS.

Gravísimas  consecuencias ha traído  la violación de la joven durante las fiestas de San Fermín. Tremendo para quien lo sufre, para quienes lo han sufrido a lo largo de los tiempos y para el insoportable punto de vista que aun dejamos caer sobre las víctimas: además de jorobada apaleada (moralmente) metáfora desafortunada de comportamientos salvajes que la vida siempre nos muestra para que no olvidemos nuestros ancestros. Machos depredadores y cobardes a la caza de la mujer como trofeo sexual. Tiarrones, cobardes, risueños en “manada”, se carcajean de su hazaña y cuando  se tuerce lo canallescamente previsto siempre queda esa duda que sembrar sobre la honorabilidad de la víctima, ya sabemos el cuento y la deducción del ancestro o memoria: Ella provoca, incita, se ríe… y suma y sigue; es más viejo que la tos todo este guirigay. Lo sabemos de memoria, y la única solución (la que se persigue a saber desde dónde) volver al redil las mozas, a casita a las nueve, a cenar y dormir, y dejemos la noche para machotes y “fulanas”, porque gais y lesbianas tampoco tienen mucho que decir en esta feria en la que demasiadas veces son perversamente masacrados, y sí, también por manadas… porque eso es la manada. Imaginemos a uno de ellos, solo en la noche frente a otra manada. No lo puedo remediar, en este momento soy mala y vengativa, y me causaría un inmenso placer ver a un gallito de semejante especie frente a la inevitable amenaza, y le confundieran con uno de  los que, ellos, denominan de esa forma que aquí no quiero transcribir, pero al buen entendedor…!!!

Es mi manera de opinar.
Vengo del tiempo en que las mujeres se nos analizaba con lupa muy severa y concisamente y esto ni ha sido ni es justo: somos seres humanos, mujeres y hombres, con nuestras diferencias físicas, pero intelectualmente igual y con diferencias al igual que las hay entre ellos, los cocientes intelectuales se encuentran en ambos sexos en más o menos los mismos porcentajes. Es inadmisible traer hoy esto a colación. Presidentas de gobiernos, escritoras, Premios Nobel, las mujeres estamos en todos las materias intelectuales del universo, no volvamos la vista atrás en que éramos consideradas poco más que un florero cuando eran de situación económica acomodada, o la desafortunada: con la pata quebrada y en la cocina, sin opinar ni protestar, sólo obedecer y callar o ser vilmente humillada.

Las mujeres nos pertenecemos a nosotras mismas y opinamos aquello que nosotras en cada tema encontramos oportuno y razonable según nuestro criterio… también nos podemos equivocar, faltaría más, nadie es perfecto.


lunes, 4 de septiembre de 2017

Viejo y olvidado tema.

Cuántos temas interesantes por la tarde tienen en TV para entretener informando y culturizando, porque mucho ojo, que cualquier día vamos a un concurso de los llamados cultos de la pequeña pantalla, nos preguntan quién fue el cirujano plástico que arregló la nariz de una tertuliana y nos pillan in albis. No, eso hoy no debe suceder, tener cultura es saberlo todo, y como a ratos soy una marujilla que plancha su ropita pues eso, me coloco frente a la pantalla de la tv con mi tabla y procuro empaparme en tan docta ciencia. Es asombroso ver salir como setas más colaboradores procedentes de Gran Hermano, y cómo luchan, algunos odiándose a muerte, por lograr la audiencia y mantenerse en el chollito, aunque primero han tenido que hacer, cada vez es más exagerado, edredoning, muy complicado vocablo que aun no figura en el diccionario, pero no tardará demasiado en hacerlo, ya lo vamos a ver.

De lo que no se habla es de Roldán, o apenas, y es que el lío es tremendo con quién es responsable de que este hombre esté ya libre después de 15 años,  cuando deberían haber sido más de 30, y además sin que aparezca el dinero, el dinero de los paganos españoles que ahora están en crisis y en paro. Muy mal. Lo primero habría de ser que el dinero apareciera y entonces, ya que ha sido un buen chico que ha barrido y pasado el mocho, y hasta se ha instruido, se le deje libre. Pero no, no aparece el dinero. Y ¿Quién tiene la culpa? Yo no sé nada de leyes, pero sí que me estoy enterando de que una cosa es El Poder Político y otra El Poder Judicial…

Vaya lío tan absurdo e increíble, entre “pitos y flautas” nos quedamos sin dinero.


A buenas horas mangas verdes. 

Este es un ejercicio escrito hace mucho tiempo. Si este señor hubiera devuelto el dinero ruego que se me advierta para borrar toda esta parrafada. 


miércoles, 19 de julio de 2017

Banalidades.

¿Cómo se inició hoy mi día?

Debo reconocer que exactamente igual que otro cualquiera. No madrugué demasiado, a las ocho ya estaba desayunando y preparándome para la cita con mi doctor. No que esté enferma, más bien recoger algunas recetas que van agotándose y aunque la hora prevista sea a las diez siempre hay que tener en cuenta que nuestro médico es muy escrupuloso con sus pacientes y nos trata como si fuéramos clientes de consulta privada, lo cual es cosa de agradecer. A causa de dicha prebenda podemos salir dos horas más tarde de lo previsto. 
Así pues al llegar a la sala de espera y ver “el panorama”, y teniendo tramites que realizar, me he marchado al banco a proveerme de dinero. Sin dinero no se puede ir muy lejos, aunque llevemos la tarjeta de crédito. No estaría mal usar una de estas modalidades de pago de pequeñas cantidades, ya se sabe, un café, un taxi, un billete de autobús… hubo un tiempo en que se habló de ello, pero lo cierto es que no sé si ya funciona por ahí y ésta que escribe ni se entera. A veces parece ser que estamos en la luna.

Cuando he regresado a la sala de espera y viendo que casi todo seguía igual me he marchado otra vez. Hacía un calor insoportable por el aire acondicionado y he pensado que un café me sentaría muy bien y así ha sido. Cuando he regresado aún he tenido que esperar casi una hora llegando a mi casa a las doce y media.

Moni desesperada me ha recibido con grandes alharacas, reclamando su paseo matinal y rápidamente me he dispuesto a lanzarme con ella de nuevo a la calle. Una vez satisfechas algunas de sus necesidades he decidido llevarla a que le dieran un baño. Un baño que no le había dado desde que la adopté por diferentes motivos y que hoy he dicho ¡basta! Son cinco meses que por una enfermedad que tiene, Leishmaniasis, se ha ido aplazando y hoy ha sido llegado el gran día.

Esta enfermedad no tiene cura, pero sí un tratamiento paliativo que le otorga la posibilidad de vivir saludablemente pero que pasado un tiempo puede volver a recaer. De momento está muy bien.

La causa es la picadura de un mosquito que abunda mucho en la zona mediterránea: El mosquito pica a un animal contaminado y le trasmite a otro la enfermedad. Hay quien opina que sería mejor sacrificar a los animalitos enfermos para evitar contagios, pero los amos no siempre están dispuestos a deshacerse de su mascota. En cambio hay personas que regalan una mascota a un niño para Reyes o Navidad y al verano siguiente lo abandonan en cualquier descampado. Sólo hay que ver, aunque una sola vez sea en nuestra vida, cómo está la Protectora de Animales.   

He descubierto que mi perra está engordando demasiado. La correa que lleva alrededor del cuerpo la estaba asfixiando y la hemos tenido que ensanchar al máximo, y que la ducha le habrá gustado pero cómo temblaba la pobre… me miraba suplicando clemencia. ¿Y el secador? Eso ya ha sido el no va más. El veterinario le ha regalado una golosina para consolarla y ahora está tumbada y relajada disfrutando de una apacible y limpia tarde.
Y esto ha sido mi día hoy… Mañana Dios dirá…


Para completar hoy el día me queda asistir esta tarde noche al Pleno del Ayuntamiento. Supongo que se van a poner sobre el tapete esos proyectos del Gobierno tan mal acogidos por la inmensa mayoría y que se refieren a la edad de jubilación.  No pintan buenos tiempos para la Economía.


Esta pequeña disertación es de hace, por lo menos ocho años… todo sigue igual o peor. Mi perrita tiene un brote de leishmaniosis, y ya es viejita…

 ¡¡Hoy se ha suicidado Blesa!!



sábado, 8 de julio de 2017

Mare Nostrum.




Lo comento pero no soy la única que se aterroriza pensando en qué clase de pescado llevamos a la mesa, de qué se alimenta la pesca del Mare Nostrum, en qué inmunda charca se está convirtiendo a estas alturas y tras tan enormes naufragios, pues ¿de  qué nos enteramos? ¿cuántos son los que desaparecen sin dejar rastro alguno?  Muchos de los familiares de las víctimas desde su lejanos hogares puede que se teman lo peor, una pesadilla, y asimismo para todos los que vivimos en las cercanías de nuestro siempre, paradisiaco Mediterráneo, hoy dentro de un pez quién sabe lo que puedes encontrar. En aguas del Pacifico norte y cerca del mar de Bering aparecen aves y peces con piezas de plástico y componentes de aparatos electrónicos, pues qué bien, un día nos aparece algún dedo o diente de ser humano en una merluza,  mero o atún; las sardinillas van a ser más de fiar. Escalofrío da pensarlo.

Tal vez siempre ha sido así teniendo en cuenta las cruentas batallas navales que la humanidad ha sufrido por los siglos de los siglos… ya se sabe: Egipto, Roma, Grecia, Turquía, etc. Oriente Medio ya lleva años embrollado con sus terrorista fanatizados ¿cuántos son los cientos de fanatismos hacia determinadas creencias que mueren en aras a una hipotética gloria? Los romanos echaban a los cristianos a la arena para jolgorio del pueblo, de ahí la fiesta taurina…, cerriles  que somos ¡ea! Y qué duros de entendederas, y a pesar de que no se les ofrece el Cielo como premio (a los toreros por supuesto),  porque  los toros sólo, creo, que optan a amenizar unas cuantas barbacoas, en fin, que a lo que iba es a que no sabemos de qué se alimentarán esas merluzas, atunes y otras especies que debemos llevar a nuestra dieta diaria.


Incluso el baño en la playa ya debería dar repelús. 

jueves, 4 de mayo de 2017

Las naranjas y el café.

Tomo mi café de sobremesa, extra concentrado, muy corto y de cápsula que es lo que se lleva. Recuerdo cuando se hacía en cazuelita y había que saber el momento en que añadir el café al agua y apartarlo para que estuviera en su punto. De eso ya hace algún tiempo, pero hoy pienso en los cosechadores…
Al igual que las naranjas, y los emigrantes que trabajan en su recogida.
Las perfectas salen empacadas para exportar, como producto de lujo, pero en valencia nos quedan las feas (excepto en fruterías de lujo),  eso no importa, o las caídas del árbol que suelen estar chichoneadas y blandurrias, y eso sí que es un fastidio. Ojo, que no son baratas y si un día hay oferta, al menos este año, son malísimas. Más de dos o tres de una bolsa hay que tirarlas, son descaradamente poco agradables, muy perjudicadas.
En Alemania, según informes, las pagan a euro la pieza, un lujo, perfectas, de calidad,  tamaño y sabor; puedo dar fe, ya que en Holanda comí naranjas: “Valencia Late”, “Navelinas”, entre otras marcas, un placer y un revulsivo para la nostalgia, “heimwee”, casi nunca es poética la nostalgia…
Y volviendo al café y pensando en los recolectores de aquellos lugares me pregunto mientras apuro el mío, ¿qué café tomaran ellos, los que lo cosechan?
Y me respondo a mí misma ¿qué más da?

¡Siempre hubo clases!

martes, 7 de marzo de 2017

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 2017.






Otro año más celebrando el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y cargadito que viene de dramas truculentos y vergonzosos, hasta tal punto que ya no sabemos de qué manera reflejar la indignación que esta situación provoca.
¿Qué ocurre?
Hace muchos años no sucedía esto, o al menos no nos enterábamos, que ésa es otra; y cuando saltaba una noticia de tal calibre la gente, esa gente sencilla que se horrorizaba sabiendo por el boca a boca que tan tremebundo suceso se daba, solía pensar que tal vez la falta de tacto o prudencia de la mujer la llevaba a enzarzarse en la fatal pelea. Tengamos en cuenta aquellos tiempos en que la esposa había de ser prudente, dar la razón siempre al marido y mantener siempre la calma. Por cierto, supe de esposas apaleadas que, alguna de ellas se atrevió a ir a denunciar, llena de golpes y moratones (años 40) la respuesta que se le daba era que regresara a casa y a obedecer.
Así eran las cosas, pero hoy que todo ha evolucionado no nos explicamos qué ocurre. Hoy si en un matrimonio hay problemas de la clase que sean se debe hablar con calma. Nadie es dueño de nadie, pero a pesar de ello se dan esas grandes desavenencias que llevan a las salvajes calamidades y que tantísimo están afectando a los niños que se traumatizarán mientras vivan.
¿No podéis convivir? Es necesario la reflexión y ante ese sinvivir de falta de respeto mutuo mejor poner tierra por medio, por el bien de todos.

Y ya basta de mujeres muertas este año, que a estas horas hemos batido todos los records, ya no se debe consentir ni una sola víctima más. Y a ellas, las posibles víctimas, que lo vean venir, que no crean que a ellas no les va a pasar… ¿No ven que duermen con el enemigo? 



martes, 28 de febrero de 2017

Herejías.




Cuando escribí este comentario estaba en pleno apogeo la polémica sobre una tal madre de todas las bombas y que hoy, parece ser,  ya nadie recuerda. Así pasa la vida, aunque siempre de mal en peor.


Herejías

¿Cómo poder compaginar aquellos preceptos de antaño? Todo es tan diferente. No es posible escapar a aquella disciplina que nos fue impuesta y que ahora, a pesar de entender caduca y fuera de lugar, a pesar de aceptar que las nuevas generaciones vivan de forma mucho más armónica con la naturaleza, nosotros, las victimas de aquella barbarie esquizofrénica,  plagada de trabas y de miedos, miedos que aparentemente hemos superado, pero no, no es así.

Aún salen viejos carcamales que se creen en posesión de la verdad pretendiendo que volvamos al antiguo miedo, al absurdo temor de Dios, como si Dios se dedicase a castigar a los habitantes de este planeta lanzándonos  a un hipotético infierno. ¿Es posible que se atrevan a acusarnos de herejía hoy?
En el siglo XXI  no consiguen colarnos estos “cuentos chinos”. O sea, que los epilépticos están endemoniados? O son otros los demonios de hoy... ¿Cuáles son hoy esos demonios?

Habrán de constituir un nuevo catalogo de herejías... y nuevas modalidades de castigo... vamos a esperar a ver qué nuevas ordenanzas se crean, qué hogueras, qué torturas... por el bien  de nuestras almas.
Serán las drogas, y su tráfico feroz,  la pobreza y la inmigración, y las desigualdades sociales los nuevos demonios, o ¿porqué no? Las guerras absurdas que siempre acaban perjudicando a los más débiles?
Se crea una nueva bomba, la madre de todas las bombas. Ahí es nada. No va a afectar al medio ambiente, nos advierten, pero no dejará títere con cabeza.
¿Demonios? ¿Dónde hay un exorcista? Qué ponga orden por favor. Lo  que está ocurriendo no hay quien lo aguante...
Hoy me pregunto ¿qué fue de la madre de todas las bombas?


Enlace Wikipedia.
https://es.wikipedia.org/wiki/MOAB

domingo, 12 de febrero de 2017

COSAS QUE PASAN CON LOS AVATARES.







Si hoy no se sintiera feliz merecería un castigo de los cielos, si es que los cielos existen, tiene sus dudas. Ahora mismo y tras dos horas de navegar por La Red trapicheando  de un ordenador a otro, vaya industria que tiene montada. Pues que ya está bien de sillón, ahora mismo a cerrar el chiringuito y a mover el esqueleto al ritmo que la tarde marque.

Parece que se vislumbra temor hacía  un hipotético ataque de avatares. No es de extrañar que éstos se subleven si se sienten olvidados, abandonados,  descolgados en un limbo virtual frío y desangelado. Es un riesgo que asumir cuando se apadrina a demasiados entes y desdoblamientos personales, que éstos nos pueden salir bipolares: ella tiene un par de ellos  y le han dado más de un susto. En más de una ocasión le han amargado el sueño con angustiosas y amenazadoras pesadillas.

Pues no, no se siente infeliz. Los avatares pueden quedarse en su paraíso abandonado y gris; ella ya oye el silbido de Bruno saliendo del ascensor.

Apaga los ordenadores y a bailar tango y salsa. Pero ojo, que Bruno tiene celos  y no sabe muy bien de qué. 


domingo, 15 de enero de 2017

Un paraguas transparente.




No escribo este relato desordenado con afán de crear obra literaria. Se trata sólo de escribir por escribir y desafiar a la página en blanco. Un reto a mí misma. Posiblemente algunos sucesos aquí narrados tengan un trasfondo autobiográfico, pero mayormente es producto de mi fantasiosa imaginación. 

Al salir  de casa aquella mañana estaba muy lejos de imaginar lo que iba a suceder.  Mi vida había discurrido en sentido rutinario y metódico sin que una sola emoción o altibajo perturbase mi existencia. Hoy sería diferente. Es posible que de haber sospechado cómo de inusitados podían ser los cambios,  a las ocho de la mañana,  con cuyo despertar, que solía resultar perezoso y lento, habría procurado ligereza en las diligencias y rutinas mañaneras, para así encontrarme aún temprano, dispuesta y con la mente despejada. Ahora, a las diez, he batido el récord de abandono e imprevisión. Va a ser, a buen seguro, un día perdido.

Y puesto que el tiempo no permite la amena actividad de tomar el sol me dedicaré a la lectura, tarea ésta que requiere, al menos en mi caso, una dosis mínima de concentración. En otros tiempos mis preferencias, debido a la formación recibida, se dirigían hacia el diseño y la moda. No profesionalmente, puesto que jamás tuve necesidad de trabajar, aunque como entretenimiento confeccionaba, en gran parte, mi vestuario siguiendo los dictados de la moda incluso diseñando  mis modelos, y para mi familia, que se sentían privilegiados cuando podían lucir las increíbles novedades por mí aportadas.

Pero ese tiempo pasó a la historia. Coser es hoy un trabajo rutinario, innecesario, según se mire, y, aunque artístico, es alienante. Descubrí que, entre costuras, me quedaba sola. Y poco a poco fui detectando que salir de compras y regresar con algún modelito adquirido en las casas de moda tenía su encanto y al mismo tiempo encontraba espacio para la lectura, actividad ésta que era, por supuesto, más beneficiosa para mi bienestar social y psicológico. Al tiempo que me adentraba en los mundos de la literatura me crecía un deseo de escribir y narrar, al menos para mí, maravillosas peripecias. No tardé demasiado en llenar libretas con parrafadas ingenuas describiendo mis actividades diarias, pero sabía que ello no era suficiente. Ni lo que aprendí más tarde tampoco, porque mi formación no da para demasiadas aspiraciones, o quizás el talento. De cualquier manera mi capricho es dejar palabras escritas buscando argumentos y estos sólo surgen cuando me siento frente al ordenador y le doy marcha al pensamiento que, por cierto, hay que ver cómo de remiso se muestra ocasionalmente.

Hay días en que se puede crear un relato sólo dejándose llevar por los sonidos que llegan desde la calle, o las risas pasajeras de los vecinos que cruzan el patio. Mis vecinos. Qué  fabuloso caudal de vida se puede crear partiendo de la base de cada puerta un mundo, un drama, un sainete. Enfocarlo y darle forma. Ése es el secreto.

Y sucedió que llegué tarde a la oficina de objetos perdidos. Por un par de minutos no pude saber si se encontraba allí mi paraguas azul extraviado unos días antes. Así pues debería esperar a mañana y madrugar, pero tampoco sirvió de nada puesto que no lo tenían, de lo cual deduje que quien lo encontró se quedó con él y ya era absurdo seguir buscando, de hecho ya me compré uno nuevo hace días, ya que no cesa de llover. Uno de los complementos que me vician son los paraguas,  me encanta  coordinar complementos cuando me visto para salir.

El último modelo que adquirí es transparente y es lo más de lo más, lo vi en los telediarios a las periodistas que informan en días lluviosos y mira por donde no tardé demasiado en comprar uno y lucirlo al primer chaparrón en que hube de pasear a mi perrita… sí ya sé que es un capricho pueril. Nadie somos perfectos.