miércoles, 19 de julio de 2017

Banalidades.

¿Cómo se inició hoy mi día?

Debo reconocer que exactamente igual que otro cualquiera. No madrugué demasiado, a las ocho ya estaba desayunando y preparándome para la cita con mi doctor. No que esté enferma, más bien recoger algunas recetas que van agotándose y aunque la hora prevista sea a las diez siempre hay que tener en cuenta que nuestro médico es muy escrupuloso con sus pacientes y nos trata como si fuéramos clientes de consulta privada, lo cual es cosa de agradecer. A causa de dicha prebenda podemos salir dos horas más tarde de lo previsto. 
Así pues al llegar a la sala de espera y ver “el panorama”, y teniendo tramites que realizar, me he marchado al banco a proveerme de dinero. Sin dinero no se puede ir muy lejos, aunque llevemos la tarjeta de crédito. No estaría mal usar una de estas modalidades de pago de pequeñas cantidades, ya se sabe, un café, un taxi, un billete de autobús… hubo un tiempo en que se habló de ello, pero lo cierto es que no sé si ya funciona por ahí y ésta que escribe ni se entera. A veces parece ser que estamos en la luna.

Cuando he regresado a la sala de espera y viendo que casi todo seguía igual me he marchado otra vez. Hacía un calor insoportable por el aire acondicionado y he pensado que un café me sentaría muy bien y así ha sido. Cuando he regresado aún he tenido que esperar casi una hora llegando a mi casa a las doce y media.

Moni desesperada me ha recibido con grandes alharacas, reclamando su paseo matinal y rápidamente me he dispuesto a lanzarme con ella de nuevo a la calle. Una vez satisfechas algunas de sus necesidades he decidido llevarla a que le dieran un baño. Un baño que no le había dado desde que la adopté por diferentes motivos y que hoy he dicho ¡basta! Son cinco meses que por una enfermedad que tiene, Leishmaniasis, se ha ido aplazando y hoy ha sido llegado el gran día.

Esta enfermedad no tiene cura, pero sí un tratamiento paliativo que le otorga la posibilidad de vivir saludablemente pero que pasado un tiempo puede volver a recaer. De momento está muy bien.

La causa es la picadura de un mosquito que abunda mucho en la zona mediterránea: El mosquito pica a un animal contaminado y le trasmite a otro la enfermedad. Hay quien opina que sería mejor sacrificar a los animalitos enfermos para evitar contagios, pero los amos no siempre están dispuestos a deshacerse de su mascota. En cambio hay personas que regalan una mascota a un niño para Reyes o Navidad y al verano siguiente lo abandonan en cualquier descampado. Sólo hay que ver, aunque una sola vez sea en nuestra vida, cómo está la Protectora de Animales.   

He descubierto que mi perra está engordando demasiado. La correa que lleva alrededor del cuerpo la estaba asfixiando y la hemos tenido que ensanchar al máximo, y que la ducha le habrá gustado pero cómo temblaba la pobre… me miraba suplicando clemencia. ¿Y el secador? Eso ya ha sido el no va más. El veterinario le ha regalado una golosina para consolarla y ahora está tumbada y relajada disfrutando de una apacible y limpia tarde.
Y esto ha sido mi día hoy… Mañana Dios dirá…


Para completar hoy el día me queda asistir esta tarde noche al Pleno del Ayuntamiento. Supongo que se van a poner sobre el tapete esos proyectos del Gobierno tan mal acogidos por la inmensa mayoría y que se refieren a la edad de jubilación.  No pintan buenos tiempos para la Economía.


Esta pequeña disertación es de hace, por lo menos ocho años… todo sigue igual o peor. Mi perrita tiene un brote de leishmaniosis, y ya es viejita…

 ¡¡Hoy se ha suicidado Blesa!!



sábado, 8 de julio de 2017

Mare Nostrum.




Lo comento pero no soy la única que se aterroriza pensando en qué clase de pescado llevamos a la mesa, de qué se alimenta la pesca del Mare Nostrum, en qué inmunda charca se está convirtiendo a estas alturas y tras tan enormes naufragios, pues ¿de  qué nos enteramos? ¿cuántos son los que desaparecen sin dejar rastro alguno?  Muchos de los familiares de las víctimas desde su lejanos hogares puede que se teman lo peor, una pesadilla, y asimismo para todos los que vivimos en las cercanías de nuestro siempre, paradisiaco Mediterráneo, hoy dentro de un pez quién sabe lo que puedes encontrar. En aguas del Pacifico norte y cerca del mar de Bering aparecen aves y peces con piezas de plástico y componentes de aparatos electrónicos, pues qué bien, un día nos aparece algún dedo o diente de ser humano en una merluza,  mero o atún; las sardinillas van a ser más de fiar. Escalofrío da pensarlo.

Tal vez siempre ha sido así teniendo en cuenta las cruentas batallas navales que la humanidad ha sufrido por los siglos de los siglos… ya se sabe: Egipto, Roma, Grecia, Turquía, etc. Oriente Medio ya lleva años embrollado con sus terrorista fanatizados ¿cuántos son los cientos de fanatismos hacia determinadas creencias que mueren en aras a una hipotética gloria? Los romanos echaban a los cristianos a la arena para jolgorio del pueblo, de ahí la fiesta taurina…, cerriles  que somos ¡ea! Y qué duros de entendederas, y a pesar de que no se les ofrece el Cielo como premio (a los toreros por supuesto),  porque  los toros sólo, creo, que optan a amenizar unas cuantas barbacoas, en fin, que a lo que iba es a que no sabemos de qué se alimentarán esas merluzas, atunes y otras especies que debemos llevar a nuestra dieta diaria.


Incluso el baño en la playa ya debería dar repelús. 

jueves, 4 de mayo de 2017

Las naranjas y el café.

Tomo mi café de sobremesa, extra concentrado, muy corto y de cápsula que es lo que se lleva. Recuerdo cuando se hacía en cazuelita y había que saber el momento en que añadir el café al agua y apartarlo para que estuviera en su punto. De eso ya hace algún tiempo, pero hoy pienso en los cosechadores…
Al igual que las naranjas, y los emigrantes que trabajan en su recogida.
Las perfectas salen empacadas para exportar, como producto de lujo, pero en valencia nos quedan las feas (excepto en fruterías de lujo),  eso no importa, o las caídas del árbol que suelen estar chichoneadas y blandurrias, y eso sí que es un fastidio. Ojo, que no son baratas y si un día hay oferta, al menos este año, son malísimas. Más de dos o tres de una bolsa hay que tirarlas, son descaradamente poco agradables, muy perjudicadas.
En Alemania, según informes, las pagan a euro la pieza, un lujo, perfectas, de calidad,  tamaño y sabor; puedo dar fe, ya que en Holanda comí naranjas: “Valencia Late”, “Navelinas”, entre otras marcas, un placer y un revulsivo para la nostalgia, “heimwee”, casi nunca es poética la nostalgia…
Y volviendo al café y pensando en los recolectores de aquellos lugares me pregunto mientras apuro el mío, ¿qué café tomaran ellos, los que lo cosechan?
Y me respondo a mí misma ¿qué más da?

¡Siempre hubo clases!

martes, 7 de marzo de 2017

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 2017.






Otro año más celebrando el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y cargadito que viene de dramas truculentos y vergonzosos, hasta tal punto que ya no sabemos de qué manera reflejar la indignación que esta situación provoca.
¿Qué ocurre?
Hace muchos años no sucedía esto, o al menos no nos enterábamos, que ésa es otra; y cuando saltaba una noticia de tal calibre la gente, esa gente sencilla que se horrorizaba sabiendo por el boca a boca que tan tremebundo suceso se daba, solía pensar que tal vez la falta de tacto o prudencia de la mujer la llevaba a enzarzarse en la fatal pelea. Tengamos en cuenta aquellos tiempos en que la esposa había de ser prudente, dar la razón siempre al marido y mantener siempre la calma. Por cierto, supe de esposas apaleadas que, alguna de ellas se atrevió a ir a denunciar, llena de golpes y moratones (años 40) la respuesta que se le daba era que regresara a casa y a obedecer.
Así eran las cosas, pero hoy que todo ha evolucionado no nos explicamos qué ocurre. Hoy si en un matrimonio hay problemas de la clase que sean se debe hablar con calma. Nadie es dueño de nadie, pero a pesar de ello se dan esas grandes desavenencias que llevan a las salvajes calamidades y que tantísimo están afectando a los niños que se traumatizarán mientras vivan.
¿No podéis convivir? Es necesario la reflexión y ante ese sinvivir de falta de respeto mutuo mejor poner tierra por medio, por el bien de todos.

Y ya basta de mujeres muertas este año, que a estas horas hemos batido todos los records, ya no se debe consentir ni una sola víctima más. Y a ellas, las posibles víctimas, que lo vean venir, que no crean que a ellas no les va a pasar… ¿No ven que duermen con el enemigo? 



martes, 28 de febrero de 2017

Herejías.




Cuando escribí este comentario estaba en pleno apogeo la polémica sobre una tal madre de todas las bombas y que hoy, parece ser,  ya nadie recuerda. Así pasa la vida, aunque siempre de mal en peor.


Herejías

¿Cómo poder compaginar aquellos preceptos de antaño? Todo es tan diferente. No es posible escapar a aquella disciplina que nos fue impuesta y que ahora, a pesar de entender caduca y fuera de lugar, a pesar de aceptar que las nuevas generaciones vivan de forma mucho más armónica con la naturaleza, nosotros, las victimas de aquella barbarie esquizofrénica,  plagada de trabas y de miedos, miedos que aparentemente hemos superado, pero no, no es así.

Aún salen viejos carcamales que se creen en posesión de la verdad pretendiendo que volvamos al antiguo miedo, al absurdo temor de Dios, como si Dios se dedicase a castigar a los habitantes de este planeta lanzándonos  a un hipotético infierno. ¿Es posible que se atrevan a acusarnos de herejía hoy?
En el siglo XXI  no consiguen colarnos estos “cuentos chinos”. O sea, que los epilépticos están endemoniados? O son otros los demonios de hoy... ¿Cuáles son hoy esos demonios?

Habrán de constituir un nuevo catalogo de herejías... y nuevas modalidades de castigo... vamos a esperar a ver qué nuevas ordenanzas se crean, qué hogueras, qué torturas... por el bien  de nuestras almas.
Serán las drogas, y su tráfico feroz,  la pobreza y la inmigración, y las desigualdades sociales los nuevos demonios, o ¿porqué no? Las guerras absurdas que siempre acaban perjudicando a los más débiles?
Se crea una nueva bomba, la madre de todas las bombas. Ahí es nada. No va a afectar al medio ambiente, nos advierten, pero no dejará títere con cabeza.
¿Demonios? ¿Dónde hay un exorcista? Qué ponga orden por favor. Lo  que está ocurriendo no hay quien lo aguante...
Hoy me pregunto ¿qué fue de la madre de todas las bombas?


Enlace Wikipedia.
https://es.wikipedia.org/wiki/MOAB

domingo, 12 de febrero de 2017

COSAS QUE PASAN CON LOS AVATARES.







Si hoy no se sintiera feliz merecería un castigo de los cielos, si es que los cielos existen, tiene sus dudas. Ahora mismo y tras dos horas de navegar por La Red trapicheando  de un ordenador a otro, vaya industria que tiene montada. Pues que ya está bien de sillón, ahora mismo a cerrar el chiringuito y a mover el esqueleto al ritmo que la tarde marque.

Parece que se vislumbra temor hacía  un hipotético ataque de avatares. No es de extrañar que éstos se subleven si se sienten olvidados, abandonados,  descolgados en un limbo virtual frío y desangelado. Es un riesgo que asumir cuando se apadrina a demasiados entes y desdoblamientos personales, que éstos nos pueden salir bipolares: ella tiene un par de ellos  y le han dado más de un susto. En más de una ocasión le han amargado el sueño con angustiosas y amenazadoras pesadillas.

Pues no, no se siente infeliz. Los avatares pueden quedarse en su paraíso abandonado y gris; ella ya oye el silbido de Bruno saliendo del ascensor.

Apaga los ordenadores y a bailar tango y salsa. Pero ojo, que Bruno tiene celos  y no sabe muy bien de qué. 


domingo, 15 de enero de 2017

Un paraguas transparente.




No escribo este relato desordenado con afán de crear obra literaria. Se trata sólo de escribir por escribir y desafiar a la página en blanco. Un reto a mí misma. Posiblemente algunos sucesos aquí narrados tengan un trasfondo autobiográfico, pero mayormente es producto de mi fantasiosa imaginación. 

Al salir  de casa aquella mañana estaba muy lejos de imaginar lo que iba a suceder.  Mi vida había discurrido en sentido rutinario y metódico sin que una sola emoción o altibajo perturbase mi existencia. Hoy sería diferente. Es posible que de haber sospechado cómo de inusitados podían ser los cambios,  a las ocho de la mañana,  con cuyo despertar, que solía resultar perezoso y lento, habría procurado ligereza en las diligencias y rutinas mañaneras, para así encontrarme aún temprano, dispuesta y con la mente despejada. Ahora, a las diez, he batido el récord de abandono e imprevisión. Va a ser, a buen seguro, un día perdido.

Y puesto que el tiempo no permite la amena actividad de tomar el sol me dedicaré a la lectura, tarea ésta que requiere, al menos en mi caso, una dosis mínima de concentración. En otros tiempos mis preferencias, debido a la formación recibida, se dirigían hacia el diseño y la moda. No profesionalmente, puesto que jamás tuve necesidad de trabajar, aunque como entretenimiento confeccionaba, en gran parte, mi vestuario siguiendo los dictados de la moda incluso diseñando  mis modelos, y para mi familia, que se sentían privilegiados cuando podían lucir las increíbles novedades por mí aportadas.

Pero ese tiempo pasó a la historia. Coser es hoy un trabajo rutinario, innecesario, según se mire, y, aunque artístico, es alienante. Descubrí que, entre costuras, me quedaba sola. Y poco a poco fui detectando que salir de compras y regresar con algún modelito adquirido en las casas de moda tenía su encanto y al mismo tiempo encontraba espacio para la lectura, actividad ésta que era, por supuesto, más beneficiosa para mi bienestar social y psicológico. Al tiempo que me adentraba en los mundos de la literatura me crecía un deseo de escribir y narrar, al menos para mí, maravillosas peripecias. No tardé demasiado en llenar libretas con parrafadas ingenuas describiendo mis actividades diarias, pero sabía que ello no era suficiente. Ni lo que aprendí más tarde tampoco, porque mi formación no da para demasiadas aspiraciones, o quizás el talento. De cualquier manera mi capricho es dejar palabras escritas buscando argumentos y estos sólo surgen cuando me siento frente al ordenador y le doy marcha al pensamiento que, por cierto, hay que ver cómo de remiso se muestra ocasionalmente.

Hay días en que se puede crear un relato sólo dejándose llevar por los sonidos que llegan desde la calle, o las risas pasajeras de los vecinos que cruzan el patio. Mis vecinos. Qué  fabuloso caudal de vida se puede crear partiendo de la base de cada puerta un mundo, un drama, un sainete. Enfocarlo y darle forma. Ése es el secreto.

Y sucedió que llegué tarde a la oficina de objetos perdidos. Por un par de minutos no pude saber si se encontraba allí mi paraguas azul extraviado unos días antes. Así pues debería esperar a mañana y madrugar, pero tampoco sirvió de nada puesto que no lo tenían, de lo cual deduje que quien lo encontró se quedó con él y ya era absurdo seguir buscando, de hecho ya me compré uno nuevo hace días, ya que no cesa de llover. Uno de los complementos que me vician son los paraguas,  me encanta  coordinar complementos cuando me visto para salir.

El último modelo que adquirí es transparente y es lo más de lo más, lo vi en los telediarios a las periodistas que informan en días lluviosos y mira por donde no tardé demasiado en comprar uno y lucirlo al primer chaparrón en que hube de pasear a mi perrita… sí ya sé que es un capricho pueril. Nadie somos perfectos. 





viernes, 30 de diciembre de 2016

Feliz Año Nuevo.

Y al fin me decido a escribir unos renglones, por cierto, no ando demasiado sobrada de temas, aunque los sociales den tanto de sí, o los  políticos,  pero no voy a encharcarme en tema  tan susceptible que sólo trae malestar y negatividad alrededor. Prefiero meterme en temas despreocupados y amables que a mí me distraigan pese a la sequía en que mi mente sufro.

Hoy, 28 de diciembre de 2016 es el día de los Inocentes; aun no se me ha presentado la inocentada del año, tampoco estoy  al tanto, es posible que me la jueguen y no me dé ni cuenta. Mejor así, será inofensiva, como debe de ser.

De buena mañana ya adquirí el calendario para el año próximo, que bien poco falta. Se acabó aquello de los regalados en muchas tiendas y bancos. La crisis ha terminado con muchas sanas costumbres y ésa es una de ellas. Hoy, si quiero uno debo, o comprarlo, que es carísimo, o esperar a que llegue a los quioscos las revistas semanales o mensuales, que los llevan y muy bien editados.

¿Qué se le va a hacer?

También hay solidarios para causas humanitarias, y es que la sociedad actual anda muy escasa de  toda clase de productos para enfermedades raras, seres humanos que se quedaron sin hogar por no pagar las hipotecas, y si no pagaron fue porque quedaron sin trabajo, y con ello se ha convertido la vida, para cada vez más gente, en una espiral de miserias imposible de soportar. En el momento que escribo esta página estoy por ver cuál es la tragedia del día. Pánico produce digerir tan desafortunados sucesos.


El nuevo año que va a comenzar puede que nos traiga mejores oportunidades para todos, ojala así sea, así lo deseamos todos.














domingo, 20 de noviembre de 2016

25 NOVIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO O MACHISTA.


Otro año más que insistentemente se cobra un enorme caudal de mujeres, aún no ha terminado el año y ya vamos por las 50.

Ya no nos quedan argumentos o palabras frente a esta sinrazón… quiénes son esos hombres, qué motivos pueden aducir, no importa cómo sea la víctima, nada significa que sea dócil, o liberada, nada importa que sea medrosa o descarada y plante cara a la adversidad, lo que importa es la relación que se vuelve tóxica, suponemos, y no encuentran una salida digna (poner tierra por medio) creen, tal vez que por los hijos siguen juntos, pero sólo consiguen perjudicarlos aún más,   y el maldito colofón es el asesinato y alguna que otra vez, los niños, o el suicidio del asesino.

Que si las drogas, que si el alcohol… pero además existe ese poso de relación contaminada de desprecios con que algunos hombres obsequian a sus mujeres. Las ridiculizan, sabemos toda la retahíla de improperios con que se les va, humillación tras humillación, haciéndole creer que no sirve para nada (esto sucede cuando es él mismo quien  se siente inferior) en este artículo y ante esta fecha, aunque haya asimismo algunas mujeres maltratadoras,  los datos hablan por sí solos y ya todos somos conscientes de que la mayoría de hombres censuran y condenan la violencia que nos acucia, viven con la sociedad la angustia que estos sucesos tan macabros se nos presentan día a día y lo peor es que no tiene visos de finalizar, más bien parece que con el tiempo se recrudezca.

Contra la violencia de género existe el nº de telf. 016 gratuito y no deja señal en el recibo.

Este enlace es informativo. Muy interesante.

https://www.euroinnova.edu.es/Curso-Ley-Igualdad-Efectiva-Mujeres-Hombres





martes, 25 de octubre de 2016

CLASES SOCIALES.

Me pregunto quiénes son la clase media, ¿Son quizás los que usan etiquetas de prestigio?  ¿Cada día un modelo diferente al de ayer y repetir conjunto lo menos posible? ¿Todas las semanas visitar los centros comerciales para nutrir el guardarropa mejor que el frigorífico?

Amontonando pares de zapatos de forma compulsiva y vergonzosa... y para eso dejamos a los niños al pairo con los abuelos, y más tarde, cuando ya son mayorcitos, solos, aunque a ellos también los nutramos de sus correspondientes marcas, de sus juguetes más in, incluido móvil última generación. ¿Eso es la buena clase media?

Entonces me pregunto ¿Cuál es la clase alta?

Precisamente ésa que queremos emular. No queremos ser clase baja. ¿Por qué clasificamos al ser humano por clases?

Las escuelas públicas se convierten en guetos de niños inmigrantes ya que los buenos papás de ¿clase media? Llevan a sus niños a colegios privados. Creen que así no van a delinquir ni a drogarse jamás. Esto les cuesta un ojo de la cara y pueden pagarlo, y a la escuela del barrio van árabes, rumanos, chinos  e incluso gitanos, ¡qué vergüenza!, sí, la vergüenza es que se larguen todos en grandes autocares a otros colegios y contribuyan así a formar los susodichos guetos.

Es mi opinión, si no están de acuerdo conmigo rebátanme con sus razones.
Veo tan absurdo ese trasiego diario de autobuses llenando la ciudad a las cinco de la tarde, que de verdad, no lo entiendo.


¿Alguien cree que así los niños se educan mejor?

lunes, 19 de septiembre de 2016

Cosas que pasan.

Me encuentro con Rosario que llega hacia mí desde la calle. No la había visto desde hace días. Le pregunto cómo está;  sé que su situación es delicada en muchos sentidos y al momento comienza a llorar al tiempo que habla: muy mal, exclama con los ojos llenos de lágrimas y un ánimo deprimidísimo. Ya en el tramo último de la escalera tomo a Poky y regresamos con ella a mi casa, la hago pasar y le preparo una taza de manzanilla, se le han amontonado los problemas y los tiene de todos los colores, está en un callejón sin salida. Quiero consolarla, decirle que son malas rachas. Mira, le digo, yo también estoy al límite, debo pedir cita al psicólogo, pero mientras hay que fastidiarse, aunque, le digo, lo de pedir cita al psicólogo es para no morir de desesperación, casi puedo prever lo que me va a decir, la vida es así, no le hemos inventado nosotros. Parece una canción ¿no? Pues no lo es, es la puta vida a la que hay que darle un grito de vez en cuando. Una no es de piedra, una cree que ha sido buena gente y ha intentado por todos los medios, como sabía que era su obligación, trasmitir lo que le habían enseñado, pero los cambios de mentalidad y las desgracias con que esa vida nos viene fastidiando convierten las mejores intenciones en atrocidades y malas intenciones. Y con todo lo que llevo encima ahí tengo a Rosario,  al límite de sus fuerzas. Me da la sensación de que aún es peor su situación de lo que me cuenta, que ya es. Por los piojos no te preocupes, le digo, plagas que los niños se contagian de vez en cuando. Ella está dolida porque alguien la ha tratado como si la culpa fuese suya. Ocurre que son demasiados problemas y está en una encrucijada, deduzco que es la punta de un iceberg. Cuando nos despedimos vuelvo a la calle para iniciar el paseo de Poky y, como cada día encuentro a Sole con su mamá y Yoly, una caniche que pasea junto a mi bichito y juntas van oliendo las hierbas y a ellas mismas. Hacen sus pipis  y se revuelven lo suyo cuando se les cruza en el camino uno de los grandes perros que sus amos llevan sujetos con gran fuerza.


Tras la ventana de un adosado un anciano encaramado a una silla busca algo en el cristal. En la calle ha oscurecido y nosotras, las tres, podemos ver cómo el viejito parece como que quiera abrir la ventana. Si lo consigue se va él a la calle desde el primer piso. Está solo y aparentemente encerrado en una amplia habitación. Le observamos. Baja de la silla, da vueltas por la estancia, abre puertas de armarios, las cierra, vuelve a mirar la ventana, tantea las juntas ¿qué pensará? Ese anciano, me dice Sole lo veo de vez en cuando paseando con su hijo. Un momento después sale un coche del garaje con el hijo conduciendo, la mujer y la nieta. Se marchan. El anciano queda solo, en su prisión iluminada y su mente tal vez nublada. No sabemos dónde irá la familia. Quizás van a regresar pronto y nosotras no somos quién para permanecer allí escudriñando vidas ajenas. Nos vamos hacia casa. Es hora de recogerse. El comentario obvio es el drama de la vejez, la familia, las residencias, qué es mejor ¿quién lo sabe? 

Reeditado.


viernes, 24 de junio de 2016

OPINANDO QUE ES GERUNDIO.





Imagen copiada de Internet.


Cómo navegar entre aguas turbulentas y mantener a flote el sentido común. Cómo cubrir el entendimiento de cierta pátina de indiferencia y no sucumbir a dudas.

Si hoy permaneces aquí, a salvo, temporalmente, otro día quién sabe qué traerá.

La quietud de este apacible domingo: Las pelis, el FaceBook, el café… te obligan a reflexionar en la finitud del tiempo, en el veloz transcurrir de los días cuyas horas se deslizan imperceptibles y ya no es posible alcanzar metas que a su debido tiempo no se lograron.

Estas salvo, de momento;  la desventura no está muy lejos y nada puedes hacer por la desparramada Siria (entre otras calamidades y desventuras que anegan este siglo) ¿Cuándo un siglo ha estado libre de conflictos bélicos, raciales, económicos…?

¿Será cierto que pretenden invadir nuestro sistema democrático?
Así nos previenen preclaras mentes --¡Ojo!

¿Un gran país que se desangra por sus creencias? por más empeño que pongas  no consigues persuadirte de tanto disparate. Perseverarás con este irresoluto tema.




lunes, 13 de junio de 2016

Algunos sucesos contaminantes.

Uno de ellos la violencia machista.

Es el más importante ya que se cobra demasiadas  vidas cada año. No se puede entender ni tolerar en estos tiempos de avances intelectuales y técnicos semejante lacra. Nos demuestra, por desgracia y machaconamente, que la Cultura no llega a todos los ámbitos de la sociedad, o bien por falta de medios o por  restos de tradiciones atávicas que navegan por nuestros genes.

Cuando se difunde la noticia de una mujer asesinada por su marido, compañero o novio,  se extiende como una mancha de aceite la opinión en medios de comunicación y entre el público que expresa su rechazo, pero en el fondo y,  en no se sabe muy bien dónde, da la sensación de que otro crimen se fragua. Así pues suele haber días en que coinciden diferentes de estos abominables sucesos. Pareciera ser que los noticiarios propiciaran el    contagio, por supuesto a elementos que ya de por sí estaban predispuestos  cada cual por sus correspondientes motivos.

Los maltratadores  escuchan en los medios los sucesos y  pensamos que sus víctimas (esposas) se echan a temblar; demasiado saben cuál es la reacción del maltratador. Sé de muy buena ley que la opinión de éstos personajes es que a las mujeres que se maltrata es porque a ellas les va “la mala vida”, ni más ni menos… esos zoquetes tienen así amueblado su cerebro…por mi parte me atrevería a pensar que quizás algunas víctimas deberían abandonar el miedo y, aunque se salga perdiendo en la batalla, plantar cara y tirar a lastimar, pero bien joer, que hay golpes que hacen pupa… no sé si es aconsejable escribir esto, pero de alguna forma hay que defenderse.

Lo más prudente es a la primera paliza poner tierra por medio, pero sin excusas, y denunciar antes que nada. ¿Aún quedan mujeres que por encima de todo sólo piensan en casarse? Quiero suponer que no saben con qué tipo de hombre se la juegan… sí, ya sabemos que las mujeres tampoco somos perfectas, pero las estadísticas ahí están

¡Hay que conocerse primero!  Y aún así hay fracasos, por ambos conyugues… y si ya un novio se muestra demasiado posesivo y celoso tengamos seguro que eso no es amor,  es el principio y la entrada a un infierno del que no se sabe cómo se va a salir.


Ante emergencias de esta índole telf. 016. No deja rastro y es gratuito. 

jueves, 28 de abril de 2016

UN MAR DE LÁGRIMAS.







Me aterra ver como pierdo el bus, ante mis ojos, y con el bonobús  en mis manos apresuro la marcha  a pesar de la rozadura que el zapato ha dejado en mi pie.
            Dispuesta  a esperar cinco minutos observo cómo va llegando más  gente a la parada. Deduzco que no  tardará  mucho en llegar nuestro bus
            Diez minutos ya, y sigue llegando gente. El vehículo ni se vislumbra.
            Veinte minutos. Ya somos multitud... extraño... puede haber ocurrido un accidente.
            A mi lado, una mujer de edad indefinida, al menos para mí, ha llegado cargada de bolsas del súper. Morena y muy delgada; con esa delgadez extremada que tampoco rejuvenece. Su pelo negro,  largo,  lacio y con abundantes canas, se sujeta con la ayuda de un par de orquillas,  pende sin glamour alguno sobre la nuca y deja al descubierto un rostro fino curtido por el sol y plagado de arruguillas que no le restan belleza, más bien le imprimen carácter. La indumentaria es desenfadada y cómoda (y su conversación). Una nota de distinción: sus pendientes, de línea actual, y un jade que cuelga de un cordoncillo sobre el delgadísimo escote muestran una sencillez digna, elegante, escueta. Inicia, con mucha desenvoltura, un dialogo que en principio parece consigo misma, pero pronto quedo atrapada  en el juego de las preguntas y de las respuestas. Las personas que pacientemente esperan la llegada del autobús comienzan a mostrar cierta expectación.
            Suele la gente,  en principio, mostrarse solitaria y taciturna en estas esperas; cada cual va a lo suyo, pero hay veces que la norma se rompe y nos enteramos de otras realidades también cotidianas, como la de esta señora que viene desde Benimaclet a Alboraia a un supermercado que tiene unos zumos de maracuyá que le gustan a su marido. Al momento me muestra el ticket para que vea lo que se ahorra comprando en el susodicho súper, y poco a poco me va enseñando todo lo que lleva en las bolsas,... las gentes  que esperan  al bus, igual que nosotras, bajo la marquesina,  nos miran con cierta divertida e intrigada admiración. Ella, (no he llegado a saber su nombre)  me dice que su marido tiene tres hijos de su primera mujer (que murió de cáncer), que, ella misma, vivió en Bruselas  y fue monja diez años en un convento, es madrileña, según continua informándome,  y parece ser que tenemos la misma edad. Las dos llevamos “Bonobús de Oro”. El mío es por viudedad. Le pregunto porqué  lo lleva ella,  está enferma, me dice, Tomo muchas medicinas. Con momentánea e inesperada curiosidad por mi parte, sigo indagando: ¿Qué medicamentos  toma?, psiquiátricos,  me dice.
            Media hora, y seguimos esperando. La conversación no cesa. Ahora le ha tocado el turno a la menopausia. Ya saben todos los que nos rodean  a qué edad  la tuvo ella, así como  la mía, aunque he logrado silenciar que yo también visito al psiquiatra...
            Cinco minutos más y a lo lejos aparece el tan esperado bus, Vaya, por fin... hay una gran impaciencia en la gente, a pesar del extraño sainete que tenemos montado nosotras con el tema de los parches de estrógenos, la osteoporosis, las arrugas, lo saludable que es el caminar... un lío. Los hijos de su marido son belgas, ¿Ah sí? Mi nuera también  lo es... llega  hasta nosotros el tardío vehículo y al abrirse las puertas todos nos precipitamos al interior, y ella cargada con sus tres bolsas viene junto a mí que he logrado un asiento, aunque de espaldas, al menos descanso un momento mi pie de la recién adquirida rozadura. Aun averiguo más cosa, sin proponérmelo: su mamá murió en Elche hace tres meses, en una residencia geriátrica. El día antes la vio... La encontró mal... presintió el desenlace... los ojos... le miró el iris de los ojos... y el temblor del cuerpo... de pronto ella debe apearse, pero no sabe muy bien dónde, aunque eso sí, no ha de cruzar Primado Reig. Algunas personas pendientes de sus dudas le advierten: Ahora, ¡debe bajar ahora! ¡Sí!, Porque si no se baja aquí se marchará hasta La Hípica y tendrá que volver andando. La mujer toma sus tres bolsas del suelo mientras el vehículo comienza a detenerse, y se dirige a la puerta despidiéndose de mí, Mucho gusto señora, hasta otro día, Adiós, le respondo... Adiós...
            ¿Qué historia se esconde detrás de cada ser? 
            Si las mentes gritaran sus anhelos o frustraciones un mar de llantos anegaría el resto del planeta, y se uniría al mar. Como las lágrimas son saladas formarían un todo ecológico y tal vez surgiesen nuevas especies marinas. Pececillos llorones, por ejemplo, que a su vez protegerían el equilibrio acuático. Los seres humanos nos extinguiríamos  paulatinamente, acabando así un ciclo y comenzando otro: el de los peces llorones que habrían que continuar llorando hasta que algo, o alguien,  les hiciese  reír, y transcurriesen  millones de años y las aguas se evaporasen y surgiendo, como por ensalmo,  las cimas de las montañas, aunque húmedas aun,  se cubrirían de verdín... y quién sabe... puede que llegado el momento arribase de una lejana galaxia  la  astronave  con una nueva humanidad que  comenzaría de nuevo a colonizar el planeta... Todo un volver a empezar, perpetuo...
            En el horizonte, la  lejana  y  rojiza  magnitud  solar se hunde en las penumbras.  Inconclusa perspectiva. Las horas  no mienten. Nos  expulsan del error cada anochecer, mas queda la simetría irrefutable. Un reguero de tiempo que  se precipita incondescendiente.
Volamos en soledades inciertas. Indiferentes. Y nos  asomamos al abismo de la tristeza. Desmotivados,   nos  deslizamos sobre vértigos, desandamos  grisuras  y  trechos... situamos nuestra suerte  en un arcén del itinerario, aunque quizás demasiado  tarde... deberíamos pertrecharnos  para emigrar al inconsciente.
El bus me ha dejado en la puerta de casa interrumpiendo mis surrealistas y paranoicas ensoñaciones. Al llegar conecto el ordenador por si tengo mensajes. Qué horror, hay más de cincuenta, con toda clase de ofertas. Debo poner un filtro para correo no deseado. Cierro el ordenador. Me voy a leer una hora, hasta que logre conciliar el sueño.  Mañana será otro día.